Activo depreciable: ¿Qué es?

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Tanto el uso como el paso del tiempo modifican el valor de los bienes de una empresa. Este suceso llamado depreciación es posible calcularlo a través de una cuenta muy fácil de realizar.

Dentro de los activos de una empresa están aquellos que con el pasó del tiempo van perdiendo valor. Esto, claro está, se calcula sobre la base del valor original del bien en cuestión.

En la siguiente nota veremos qué es un activo depreciable, cómo se calcula la depreciación de un activo, cuáles son los activos que se pueden depreciar y mucho más.

¿Qué es un activo depreciable?    

Así como sucede con los seres vivos, la mayoría de los activos de una empresa se van desgastando con el correr del uso y del tiempo. Esta es una acción natural, pero que, al hablar de cuestiones contables, debe ser contabilizada en los registros de la empresa. 

Los activos depreciables son aquellos que pierden su valor ejercicio tras ejercicio. La depreciación es la forma que se utiliza para calcular y registrar en los libros contables el hecho de que ese bien tenga menos valor que al momento de su adquisición.

Se considera depreciables a aquellos bienes dentro del patrimonio de una empresa que a través del uso y del tiempo tienen cada vez menos valor. Existen muchas formas de calcular la depreciación de un bien. Pero hay algunas que son más comunes que otras.

La depreciación debe ser calculada para poder registrarla en los libros contables, ya que al calcular los activos de la empresa no se puede considerar al bien con el mismo valor que cuando fue adquirido. Para esto existe el concepto de depreciación.

Este es un cálculo que se realiza de manera independiente del bien en sí mismo. Ya que su funcionamiento no necesariamente se relaciona con la pérdida del valor que calcula la depreciación. Por ejemplo, podemos considerar a la hora del cálculo que una determinada maquinaria tiene una vida útil de cinco años. Eso está perfecto para el cálculo. Pero en la vida útil del bien pueden pasar más años y que siga funcionando. O lo contrario que pierda utilidad antes.

¿Cómo se calcula? 

Existen diferentes formas de calcular la depreciación de un activo. Esto varía según la clase de activo que se le quiera calcular la depreciación y de la actividad que ejerza la empresa. Es decir, para qué se utiliza el bien. 

Si bien, como se dijo, las maneras de calcular la depreciación de los bienes son múltiples, hay una que resulta más frecuente. Por su simpleza y porque, por lo general, cumple para la mayoría de los bienes.

Es un cálculo simple. Para poder hacerlo primero se debe tener claro el valor original del bien. Esto se puede conocer recurriendo a la factura de su adquisición. Luego se debe estimar el tiempo de uso del mismo. Una vez obtenidos estos dos números, se debe dividir el valor original por su vida útil, esto dará como resultado la depreciación anual del bien.

Período tras período se debe descontar ese resultado al valor original del activo. De esta manera se podrá asentar de manera correcta la depreciación del bien en cuestión. 

¿Cuáles son los activos depreciables? 

Los activos depreciables son aquellos que pierden su valor con el correr del tiempo y su uso. Es decir, aquellos que tienen una vida útil determinada. En base a esta vida útil y a su valor original se puede determinar cuál es la depreciación que tiene el activo.

En este sentido los activos depreciables suelen estar vinculados a bienes materiales, principalmente maquinaria y mobiliario. Aquellos activos que suelen ser utilizados para producción, venta, almacenamiento o traslado. También esos que están expuestos a golpes o a inclemencias climáticas.

Para ser más específicos podemos decir que los bienes depreciables son:

  • Maquinarias. 
  • Vehículos.
  • Bienes informáticos, tales como computadoras o teléfonos celulares.
  • Mobiliario.

¿Cómo se clasifican los bienes depreciables? 

Los bienes de una empresa no son utilizados de la misma forma. Cada uno tiene una función específica. Esto, entre otros motivos, es uno de las principales variables para que la depreciación sea diferente según la clasificación de los bienes.

Para que los libros contables sean completados de la forma más efectiva posible, es necesario realizar una correcta clasificación de los activos de la empresa. Ya que el valor de los activos varía según su depreciación y esta según qué clase de activo es, entonces clasificarlos de forma correcta generará mejores valores contables.

Los bienes se deprecian según su tipo y su uso. Para realizar el cálculo correspondiente a cada categoría conviene clasificarlos según:

  • Maquinarias para producción.
  • Mobiliario.
  • Medios de transporte.

¿Qué es un activo no depreciable? 

Así como existen los activos depreciables, también están aquellos que sufren este proceso. Es decir, los bienes a los que el paso del tiempo no los afecta ni modifica su valor. Cuando nos referíamos a bienes depreciables, en todos los casos, hablamos de bienes tangibles. Ya que su tangibilidad es la principal razón de su depreciación.

Igualmente existen bienes no depreciables que son tangibles. Estos son principalmente los inmuebles. Los inmuebles, edificios o terrenos, pueden perder su valor pero no por cuestiones de tiempo o uso. Es decir, su valor no oscila por la depreciación sino por otras causas. Por este motivo son no depreciables.

Igualmente los bienes que con mayor seguridad no pierden su valor son aquellos que son intangibles. Es decir que no son cosas. Estos son en su mayoría los bienes o activos que no sufren depreciación.

En otras palabras, un activo no depreciable es aquel que no sufre la pérdida de su valor por su uso o por el paso del tiempo. 

¿Cuáles son los activos no depreciables?

Dentro de la categoría de de activos no depreciables podemos distinguir dos clases: tangibles e intangibles. Por lo general los no depreciables tienden a ser los intangibles, aunque también existen casos de bienes tangibles que no se deprecian.

Este último caso es el citado con anterioridad: los inmuebles. Como bien se dijo, pueden perder su valor pero no por causa del uso o del paso del tiempo. Esto se da principalmente porque los inmuebles no tienen vida útil.

Pero si hablamos de activos no depreciables debemos citar a los bienes intangibles. Estas son las inversiones, las patentes y todos aquellos activos que no sean tangibles. Todos estos casos tienen en común que el uso o el paso del tiempo no genera una depreciación en su valor.