Autofinanciamiento: ¿Qué es y cuáles son sus tipos?

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Cuando quieres comprar un bien, mueble o inmueble, pero no tienes el dinero suficiente puedes optar por utilizar el autofinanciamiento. Un mecanismo que, a partir de una cuota, te puede dar acceso a eso que tanto buscas.

Si no quieres adquirir un préstamo por alguna razón, puedes buscar una de las empresas encargadas de otorgar esta clase de financiación. Te contamos de qué se trata, cuáles son sus ventajas, en qué debes tener tus cuidados y cómo funciona el autofinanciamiento.

¿Qué es un autofinanciamiento? 

El autofinanciamiento es un mecanismo económico y legal que te permite, a partir del pago de una cuota, acceder a un determinado bien mediante un procedimiento previamente establecido. Se utiliza para la comercialización y consiste en conformar un grupo que de manera mensual, semanal o quincenal, suma una cuota de capital y así, forman un fondo común.

Este es administrado por un tercero, en su mayoría una persona moral, utilizando un fideicomiso. Estas empresas no están autorizadas para brindar créditos, es decir, no pueden ofrecer a sus clientes dinero en efectivo.  

El objetivo del autofinanciamiento es utilizar el monto acumulado por sus integrantes para adquirir bienes. Los mismos son concedidos a los miembros a través de sorteos, subastas, puntaje, adjudicación o antigüedad. El sistema debe ser detallado previamente.

Los integrantes del autofinanciamiento tienen la obligación de contribuir periódicamente al fondo común o fideicomiso. Esto se realiza según lo estipulado en el contrato de adhesión. 

Solo es posible librarse de las obligaciones del contrato a través de un traspaso o cancelación. 

En caso de buscar la cancelación del mismo, el cliente deberá hacerse cargo de una penalización, debido a que los aportes restantes deben ser realizados. Para eso la empresa inscribe a nombre del solicitante un seguro de vida e incapacidad permanente.

¿Cuáles son los tipos de autofinanciación? 

Existen diversas opciones a la hora de contratar o integrar una autofinanciación. Los fideicomisos vinculados al autofinanciamiento varían según sus características intrínsecas. En el contrato librado de antemano debe quedar estipulado cuáles son estas características.

Son dos los tipos de autofinanciamiento:

  • Cerrado: Su número de participantes está determinado y es exacto. Las actividades de recaudación comienzan cuando se completa el número de miembros. Mientras que no finaliza hasta tanto todos los socios hayan hecho todos los pagos. 
  • Abierto: Este tipo de autofinanciamiento brinda la posibilidad de que nuevos participantes ingresen durante el proceso, a su vez los socios pueden egresar una vez que hayan terminado sus propios aportes, recibido su beneficio y pagado sus deudas. No requiere un número preciso de integrantes.

¿Cómo se calcula la autofinanciación de una empresa?

Dentro de una empresa, la autofinanciación es la capacidad de no tener que pedir préstamos externos para sus inversiones o compra de bienes. Es un porcentaje de los beneficios generados por la compañía reinvertidos dentro de la misma.

La autofinanciación dentro de las empresas puede ser calculada. Ya que esta se da a partir de los recursos generados que vuelven a ingresar como inversión dentro de la propia empresa. De aquí se desprende cuántos son los recursos verdaderamente reinvertidos dentro de la empresa. 

El cálculo de la autofinanciación se realiza a partir de la suma del flujo de caja, la cual se calcula sumando: Beneficio neto + amortizaciones + provisiones. A esto se le deben sumar los beneficios a repartir por la empresa. 

¿Qué mide el ratio de autofinanciamiento?

Los ratios son las relaciones cuantitativas que buscan reflejar la rentabilidad a partir de la comparación con otras empresas. Para medir el ratio de autofinanciamiento se deben utilizar los siguientes diagnósticos: 

  • Autofinanciación a partir del activo: Cuanto más alto su valor, más favorable será la situación rentable.
  • Autofinanciación generada sobre ventas: En este caso se indica que la compañía produce más fondos que ventas. 
  • Políticas de dividendos: A mayor valor, más baja será el porcentaje que se destine a este propósito.
  • Política de autofinanciación: Cuánto más alto es este ítem, menor será la porción destinada a la autofinanciación de la empresa. 

¿Cuáles son las ventajas de la autofinanciación?

La autofinanciación plantea una serie de ventajas frente a otra clase de políticas de búsqueda de dinero para la inversiones o compra de bienes. Dentro de estas se pueden destacar: 

  • Reducción de gastos financieros, en concepto de pago de intereses.
  • Aumenta la solvencia económica y financiera de la compañía. Cuánto más altos sean los fondos destinables, la empresa brindará más confianza a sus posibles acreedores. 

¿Qué debes considerar para solicitar un autofinanciamiento? 

A la hora de ingresar a un autofinanciamiento es necesario considerar algunos puntos y prever algunas cuestiones para que todo salga de la manera deseada. Se debe analizar correctamente que las cuotas podrán ser cubiertas, además de que los plazos de crédito sean los convenientes y calcular las tasas de interés o gastos adicionales según lo pactado. 

Además es conveniente tener conocimiento de las penalizaciones por la cancelación del contrato o si es posible adelantar cuotas. 

Es necesario comprobar el historial de la empresa a la que se solicitará el autofinanciamiento ya que existen numerosos casos de compañías que han estafado a sus clientes. 

No se debe pasar por alto los costos de los seguros en caso de que se quiera cesar el contrato, ya que los mismos deberán enfrentarse si esto sucede. Además, cada institución financiera posee un Costo Anual Total o CAT. Se pueden comparar estos costos a fin de poder conocer cual es más conveniente. 

¿Cuál es la diferencia entre financiamiento y autofinanciamiento?

Aunque las dos brindan la posibilidad de adquirir un bien o servicio sin contar con el total del capital necesario para ello, poseen grandes diferencias entre sí. 

En primer lugar, con el autofinanciamiento el bien no se adquiere inmediatamente. Este es adjudicado a través de un sorteo, subasta o pago puntual. Este formato debe ser especializado en el contrato de adhesión.

Por otro lado, en el caso del financiamiento o crédito, se accede a la suma de dinero necesaria para la adquisición del bien deseado, no al producto directamente. Además este formato incluye costos de intereses bastante más altos, por lo que el monto final a pagar termina siendo más alto que el solicitado.