Cierre fiscal: ¿Qué es y para qué sirve?

Cierre fiscal: ¿qué es y cómo se realiza?

En todos los aspectos de la vida es necesario realizar con frecuencia balances. Estos nos permiten reconocer ciertos factores como, por ejemplo; errores, aciertos, objetivos, cumplimientos de metas, entre otros, y en virtud de ellos, realizar ajustes o tomar decisiones en base lo que está por venir o al rumbo que deseamos tomar. 

De la misma manera, idéntico concepto aplica para contabilidad, dado que todo negocio requiere de balances o cierres fiscales para evaluar datos de gran importancia y actuar en relación a ellos. Si nunca escuchaste hablar acerca de un cierre fiscal, en esta nota te vamos a contar en detalle de qué se trata, para qué sirve, cómo se realiza y más. 

¿Qué es un cierre fiscal?

Toda empresa o compañía necesita hacer un balance general de la contabilidad y rentabilidad del negocio a fin de realizar ajustes, efectuar correcciones y calcular ganancias e impuestos que se deben abonar. Este procedimiento es conocido como cierre fiscal, y podemos definirlo de forma específica de la siguiente manera:

  • Es el cómputo con el que se finaliza el ejercicio contable de toda empresa, por el cual, se elabora y presenta el resultado del periodo fiscal. Es decir que, por medio de este, se fiscaliza y lleva adelante el proceso de contabilidad de todo negocio. A partir del resultado del mismo y concluidos los ajustes necesarios, se obtienen los tributos que se deben abonar en concepto de impuestos a las sociedades o utilidades. 

El cierre fiscal se elabora de manera anual una vez se haya completado el mismo, lo que significa que se hace a año vencido. Sin embargo, el período fiscal no necesariamente debe arrancar el primero de enero, sino que la condición es que entre el inicio y el cierre del balance hayan pasado 12 meses, los que se cuentan desde el primer registro de la actividad profesional. 

¿Para qué sirve un cierre fiscal?

El cierre fiscal es un cálculo final basado en análisis y ajustes de cuentas anuales, y sirve concretamente, para conocer las ganancias, beneficios, pérdidas, e importes a abonar al fisco en concepto de contribución.

Dicho cierre se hace efectivo posteriormente al cierre contable, y por medio de este se puede determinar de manera precisa las presentaciones del Impuesto al Valor Agregado (IVA) e Impuestos sobre la Renta (ISR), las que pueden ser elevadas de manera trimestral (lo más común) o mensual. 

De la misma forma la presentación del Impuesto a las Sociedades, la cual se hace efectiva de manera anual, y también otros tipos de declaraciones juradas que pueden ser exigidas por normativa, toda vez que la información que contiene es de suma importancia para la empresa en sí.

Ejemplo

Los cierres fiscales contienen gran cantidad de datos sensibles que permiten mantener en regla las finanzas de toda compañía, y también gracias a ellos, se pueden percibir ciertos beneficios. Por ejemplo, frecuentemente la legislación prevé deducciones por incorporación de personas con capacidades diferentes (discapacitados). De esta manera, se motiva a las empresas a la contratación de estos individuos lo que se traducirá en menores importes a pagar en concepto de impuestos. 

¿Cómo se realiza un cierre fiscal?

Si bien el cierre fiscal aparenta ser un proceso del todo independiente, no lo es, dado que está relacionado estrechamente con el cierre contable y depende de este último para poder ser llevado a cabo de manera correcta. A continuación, te contamos cómo efectuar un cierre fiscal exitoso: 

Paso 1

La primera de las fases necesarias, como bien adelantamos, es el cierre contable. Por medio del mencionado, se obtiene el resultado del ejercicio contable de la empresa, y este es consecuencia de las diferencias existentes entre los ingresos y egresos anuales. 

Paso 2

Ahora bien, una vez finalizado el proceso anteriormente descrito, es momento del cierre fiscal propiamente dicho. En esta instancia, y con el objetivo de calcularlo, se debe dividir el resultado obtenido en el paso 1, y realizar ajustes contables los que pueden ser deducciones que permitan enmarcar la desigualdad en las amortizaciones. 

El proceso parece sencillo, pero la realidad indica que en la práctica son muchos los aspectos que se deben tener en cuenta y registrar para realizar un cierre fiscal exitoso. Te contamos algunos de estos aspectos. A saber: 

  • Estar pendientes del calendario: como toda declaración jurada, tiene un plazo límite para su presentación. Por lo tanto, hay que estar atentos al vencimiento a fin de cumplimentar la obligación en tiempo y forma. 
  • Revisar facturas: controlar las facturas de las DDJJ trimestrales, tanto las de ingresos como las de gastos, a fin de que las mismas estén correctas y evitar inconvenientes futuros.
  • Realizar el cierre contable: cerrar las cuentas de gastos, ingresos, pagos, etc, identificando si las mismas tienen ganancias o pérdidas. De acuerdo con esto último, el patrimonio de la compañía puede crecer o disminuir. 
  • Efectuar el pago de impuestos a las sociedades: que es el tributo que deben abonar las personas que hayan conformado una sociedad. 
  • Presentar las DDJJ: tanto las trimestrales como las anuales. 
  • Amortizar los activos: lo que supone la inversión que debe realizar la empresa para el mantenimiento o cambio de mobiliario, infraestructura, maquinarias entre otros activos. 

También, es conveniente contar o conocer algunos tips que son de utilidad para un cierre tanto contable como fiscal sin errores. Podemos nombrar por ejemplo; contar con la ayuda de algún software especializado en contabilidad, la emisión de facturas de forma automática y de manera digital, automatización del servicio de envío de los libros de registro de IVA, entre otros. 

Una vez más encontramos que el orden y la organización, en este caso aplicadas a las finanzas, traen consigo muchas ventajas. En sintonía con los cierres fiscales, controlar y analizar rigurosamente la información es de vital importancia para que el cierre sea exitoso, puesto que la información a recabar y volcar en los libros es de gran magnitud. Por ello, si bien los cierres fiscales se efectúan al finalizar el periodo fiscal, el trabajo es o debe ser constante y permanente.

Un cierre fiscal es, como suele decirse a menudo, el ABC de toda empresa, ya que no solo es una exigencia fiscal, sino que además representa el manual contable con el que se puede reconocer y analizar todo el proceso comercial en busca de mejoras, solución de desfases y progreso.