Cobertura financiera: ¿Qué es?

Cobertura financiera: ¿Qué es?

Así como en la vida cotidiana existen los seguros para los automóviles, las casas o los bienes personales, también hay seguros especiales que existen para cubrir eventuales pérdidas de las grandes empresas. 

En realidad no se los llama seguros, son coberturas financieras. Suelen utilizarlas empresas que manejan grandes cantidades de dinero y cuyas inversiones puedan ser riesgosas o muy fluctuantes en cuanto al valor de lo que manejan. 

Las coberturas financieras son operaciones realizadas a través de un contrato donde un inversor contrata el respaldo de una entidad financiera para realizar una inversión o un determinado negocio con menos riesgo de pérdida.

En la siguiente nota veremos qué es la cobertura financiera, cómo funciona, qué tipos hay, cómo se realiza un contrato de esta índole y mucho más. 

¿Qué es la cobertura financiera? 

La cobertura financiera es una herramienta que se utiliza para salvaguardar una inversión frente a posibles fluctuaciones de valor dentro de la inversión que se realizó. Su función es aplacar los márgenes de riesgo de esas operaciones financieras. Esto se realiza a través de un movimiento de equilibrio por parte de un agente externo.

A través de la cobertura financiera las empresas o accionistas tienen un sostén o respaldo por si la inversión no salió como esperaban. De esta manera otra empresa, por lo general una entidad financiera, a cambio de una prima mensual, subsana las pérdidas. 

La cobertura financiera es una operación que se utiliza para bajar la exposición frente a una posible pérdida debido a fluctuaciones que no hacen a la inversión en sí. Para conseguir esta clase de respaldo se suele adquirir un activo financiero que guarde relación con la inversión a la que se busca realizar una cobertura financiera.

El objetivo de esta clase de operación financiera es evitar el margen de daño de los movimientos fluctuantes que puedan afectar al valor de un activo. Su funcionamiento es similar al de un seguro para automóviles, solo que en lugar de un vehículo cubre pérdidas. 

Funciona como un equilibrio ya que en cualquiera de las posiciones que adopte el inversor obtendrá un ingreso. En caso de ganancias, serán los propios beneficios. En caso de pérdidas tendrá el ingreso de la cobertura para compensar aquellas erogaciones del activo.

¿Cómo funciona una cobertura financiera? 

La cobertura financiera funciona de la misma manera que un seguro contra incendios o de una vivienda. Solo que es utilizado exclusivamente por inversores, por lo general grandes empresas o accionistas. Al igual que en los seguros personales, si sucediera aquello para lo que se contrató el seguro, en este caso que la inversión no saliera como es debido, se activa el cobro de un determinado monto estipulado de antemano.

En el ámbito empresarial esto no se llama seguro sino cobertura y es algo más complejo que una póliza. Ya que en verdad es una operación financiera que conlleva grandes cantidades de dinero. 

Pero la finalidad es la misma, poder cubrir posibles pérdidas a través de la cobertura. La empresa o el accionista logra cubrir un determinado activo realizando una operación con un activo diferente, el de la cobertura financiera.

¿Cuáles son las coberturas financieras? 

Existen diferentes clases de coberturas financieras, ya que estas varían según el tipo de operación que deban cubrir. Por lo general lo que hace variar las coberturas es el activo que está en juego. Veamos algunos ejemplos:

  • Cobertura de divisas: Esta clase de cobertura se da cuando el inversor opera con moneda extranjera. Las divisas suelen fluctuar, a veces con mucha amplitud, generando que las inversiones puedan resultar de forma contraria a la planeada. Por si esto llegara a suceder, la empresa o el accionista contrata esta clase de cobertura para solventar eventuales pérdidas. 
  • Cobertura al valor de productos: Tal es el caso de productos que su precio puede variar según períodos. Por lo general suele darse en empresas dedicadas a la industria agrícola. En esos casos una cosecha tardía o un exceso de oferta pueden generar una caída fuerte del precio del producto, en ese caso la cobertura cubrirá esas pérdidas.

¿Cuáles son los instrumentos de cobertura? 

Los instrumentos de cobertura provienen de derivadas designadas o, en todo caso, operaciones que parten de activos o pasivos financieros. En el caso de estos segundos deben ser no derivados. 

En los tres casos se aplican cuando el valor esperado al momento de la inversión es modificado súbitamente por un agente externo. Este movimiento genera pérdidas para el inversor. 

De esta manera se aplican los instrumentos de cobertura para subsanar las pérdidas ocasionadas por estas fluctuaciones inesperadas. 

¿Cómo se contabilizan las coberturas financieras? 

Como cualquier otro movimiento financiero de la empresa, las coberturas deben ser debidamente contabilizadas y registradas en los libros contables de la compañía. Ya que al momento de contratar una cobertura financiera se genera una erogación por parte de la compañía para poder abonar este servicio.

Si bien, como mencionamos previamente, las coberturas implican una erogación que figura en el pasivo de los libros contables. Los cambios en el valor de los activos o inversiones, deben ser registrados de otra forma. Estos ingresos o erogaciones se asientan de forma directa en el patrimonio. Debe estar diferenciado del resultado final del ejercicio. 

¿Qué es un contrato de cobertura?

Los contratos de cobertura son como las pólizas a la hora de contratar un seguro. Estos son el documento donde se acuerda y se detalla el alcance y las cláusulas de la cobertura frente a posibles pérdidas. 

Estos contratos funcionan como acuerdos entre dos entidades financieras o, en tal caso, una entidad financiera y una empresa o accionista privado. En él se vuelca al papel el acuerdo realizado para cubrir pérdidas basadas en una inversión, en derivadas o en activos. Los activos, claro, tienen que tener como requisito la posible fluctuación de su valor con el correr del tiempo. Aunque esto siempre es una posibilidad no una obligación. 

El contrato de cobertura funciona y se realiza como cualquier otro contrato entre dos partes. En él existe alguien que contrata el servicio de cobertura, es decir que en caso de que el valor del activo fluctúe tiene el derecho de cobrar por la pérdida, y otra parte que contrae la obligación de pagar en caso de que eso sucediera.