Cobranza pre-jurídica: ¿Qué es y cuándo se efectúa?

Debug: ¿Qué es y para qué sirve?

Sin lugar a dudas, en relación a la toma de créditos, cuando se realiza la compra de un producto o se accede a un servicio en particular, el mayor riesgo que corre el beneficiario es no poder cumplir con las obligaciones de pago en tiempo y forma

Esto los haría caer en un proceso de mora que implique mayores gastos o los perjudique económicamente para futuras acciones o actividades comerciales. Algo que se mantendrá hasta que puedan hacer frente a la deuda y saldar completamente las mismas mediante las estrategias más convenientes en cada caso.

Es por ello que las empresas y organizaciones comerciales dedicadas a la venta de productos mediante emisión de créditos, cuentan con una serie de recursos y estrategias de cobranza capaz de asegurar el cobro de las deudas que los clientes adquieran con ellos.

Y es entre estas estrategias de recuperación de activos, que se encuentra lo que se conoce como cobranza prejurídica. Algo que definiremos a continuación, resaltando sus características principales y los momentos en los cuales puede ser efectuada por las empresas.

¿Qué es la cobranza prejurídica? 

La cobranza prejurídica es un recurso de recuperación de activos, extraprocesal, empleado por los bancos y las empresas cuando se encuentran vencidos los créditos emitidos. Esto lo realizan pretendiendo persuadir a los deudores para que cumplan con sus obligaciones de pago, haciéndolos conscientes de los perjuicios que conlleva tenerlas pendientes.

Normalmente este tipo de acciones es realizada por el propio personal de la empresa acreedora, mayormente por el personal encargado del área de cobranzas, aunque también puede ser llevado adelante de manera tercerizada por un grupo autorizado de especialistas subcontratados (tales como los call centers, estudio de abogados, etc.)

¿En qué momento se efectúa? 

Este tipo de estrategia de recuperación de créditos vencidos, puede ser empleado por las entidades acreedoras desde el primer día de morosidad. Ya que no tienen la necesidad de esperar un cierto periodo de tiempo desde que expiró el pago para contactarse con los deudores y exigir la regularización de la deuda.

A pesar de ello, con el fin de evitar gastos extras o innecesarios, muchos protocolos de cobranza realizan una serie de avisos previos a que se ejecuten los cobros prejurídicos. Es decir, una vez finalizado el periodo establecido para el pago de un crédito, se envían a los deudores distintos comunicados de situación o resúmenes de cuenta que puedan cancelar voluntariamente la deuda. 

A pesar de esto, la mayoría de las Leyes Estatales establecen que a partir del día 21 de morosidad (en algunos casos luego de 30 días), las empresas o bancos que hayan emitido los créditos, tendrán derecho de comunicarse con el deudor para informarles su situación actual. Siendo en ese momento en el cual suele tercerizarse este tipo de cobranzas, algo que implicaría nuevos gastos adicionales que se sumarán como intereses al monto total que se encuentre pendiente.

¿Existe alguna excepción? 

Actualmente, toda empresa, organización, banco o entidad financiera que otorgue un crédito ya sea en condición de venta de un producto o por la prestación de un servicio en particular podrá ejercer algún tipo de método de cobranza prejurídica, una vez se encuentre vencido el plazo para abonar la deuda.

Esto podrá implicar un costo extra por la gestión realizada, siempre y cuando no se esté haciendo sobre un crédito de vivienda, ya que estos casos quedan exentos a cualquier intento de cobranza pre jurídica con intereses, ya sea por el propio personal de la empresa en cuestión o por los especialistas tercerizados contratados para dicha labor.

¿Quién debe asumir los gastos realizados por la gestión de la cobranza prejurídica? 

En un principio, los gastos que implique iniciar y sostener un proceso de cobranza pre jurídico correrán pura y exclusivamente por cuenta del acreedor.

Pero, teniendo en cuenta que este tipo de proceso de cobranza implica una mayor gestión, así como una serie de gastos extras de los recursos empresariales, las leyes establecen que estos nuevos gastos generados al adentrarse en los cobros prejurídicos pueden correr en ocasiones por cuenta del deudor.

Debe aclararse que los gastos por honorarios de cobranza prejurídica, solo serán incorporados a la deuda en el caso de que las empresas acreedoras demuestren fehacientemente que este tipo de gestión les ha producido un gasto extra. De lo contrario, no podrá se podrá pretender que el deudor abone un monto mayor al que se alcance luego de ajustar los intereses, según lo establecido previamente cuando se accedió al crédito.

Muchas veces se habla de este pago de honorarios extras como un acuerdo de voluntades. Esto se da principalmente porque el monto a pagar en estas situaciones de cobranza pre jurídica se indica previamente en la documentación firmada al momento de adquirir el crédito. Siempre respetando lo establecido por la ley para cada uno de estos casos.

¿Tiene algún beneficio la etapa de cobranza prejuridica? 

Tal como lo indicamos brevemente con anterioridad, la ejecución de la cobranza pre jurídica implica una serie de beneficios tanto para la empresas acreedoras de los créditos como para aquellos clientes que los hayan adquirido.

Principalmente lo que se pretende es ahorrar gastos de procesos judiciales, lo cual supone el asesoramiento legal por parte de abogados, al mismo tiempo que se ingresa al circuito legal burocrático encargado de tratar este tipo de situaciones de morosidad.

Por otra parte, los deudores, luego de este contacto con las empresas acreedoras, pueden establecer un nuevo orden de pago. Lo que implicaría un refinanciamiento de la deuda total sin necesidad de llegar a una etapa judicial o la intervención de abogados.

Es en este sentido que, a la hora de realizar los contactos prejurídicos, siempre se prioriza un trato cordial y agradable. Sobre todo teniendo en cuenta que el principal objetivo de los acreedores es que los clientes abonen sus deudas y mantener sus relaciones comerciales.

¿Cuál es la diferencia entre cobranza prejuridica y cobranza judicial?

Si bien, anteriormente hemos definido y caracterizado de manera general el proceso de cobranza pre jurídica, debemos entender que la principal diferencia que tiene con la cobranza estrictamente judicial reside esencialmente en los tiempos en que cada una se ejecuta, sumado a la intervención o no de los agentes y las entidades legales, ya sean abogados, jueces, mediadores estatales, etc.

Teniendo en cuenta esto, se puede considerar que la cobranza judicial es la última instancia de negociación que ofrece una empresa acreedora a sus deudores con créditos vencidos y morosos. Pudiendo derivar en un mayor costo económico para el deudor, al punto de recibir algún tipo de embargo sobre sus bienes o ingresos formales, así como también sufrir diferentes inhibiciones en su futuro accionar legal, comercial o empresarial.

Esto se da teniendo en cuenta que el proceso de cobranza judicial inicia con una demanda realizada por la empresa o institución financiera, que emitió el crédito actualmente vencido, hacia el cliente beneficiado por el mismo. Siendo una acción legal que se definirá luego de que un Juez especializado revise el caso en cuestión y concrete una sentencia, o bien, si en este periodo se llega a un nuevo acuerdo de pago entre las partes. Con la salvedad de que esta vez, el acuerdo se concretará por intermedio de los agentes legales, lo cual exigirá al cliente el pago total de la deuda más los gastos generados por esta instancia burocrática.

Por lo tanto, mientras la cobranza pre jurídica pretende agotar todas las alternativas de recuperación de los activos disponibles en créditos, reduciendo el gasto al máximo posible y priorizando la buena voluntad de los clientes para negociar la forma de pago más conveniente, el proceso de cobranza judicial se ejecuta cuando las instancias anteriores no generaron ninguna modificación favorable en las cuentas morosas y se busca la intervención del aparato legal estatal para dar fin a dicha deuda.