Deflación: ¿De qué se trata?

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Solemos hablar de la inflación, es decir, como los precios de los bienes suben de manera constante, en mayor o menor porcentaje, durante un período de tiempo. Pero la inflación tiene su contrario. O sea, el proceso inverso.

A esto se lo llama deflación y es aquello que sucede cuando los precios en lugar de mantenerse o aumentar, disminuyen. En principio parece que esto es bueno, pero veremos que no necesariamente es así.

En la siguiente nota veremos qué es la deflación, cuáles son sus características, cuándo sucede, por qué es peligrosa, qué es peor la inflación o la deflación y mucho más.

¿Qué es la deflación? 

Se considera deflación al proceso en el cual los valores de los productos, bienes o servicios, caen o simplemente disminuyen. Esto no se da sólo en un sector de la economía o la industria, sino que es una baja generalizada en toda la producción.

En términos prácticos la deflación es cuando los precios bajan. Así como la inflación es la subida de los precios de manera generalizada, es decir sin especificar industrias o sectores, la deflación es lo contrario. El proceso inverso.

Para que la deflación sea considerada como tal es necesario cumplir algunos requisitos. No porque los precios disminuyan de forma general durante, por ejemplo, un mes, esto va a ser considerado como deflación.

Como dijimos la deflación es un proceso. Es decir algo que se extiende en el tiempo. Según los estándares y mediciones de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, la deflación sólo puede ser considerada como tal cuando sucede durante dos semestres de manera consecutiva.

Es decir que la deflación es algo que debe ser medido de manera anual. Así como se dice que la inflación fue de un determinado porcentaje en el último año, lo mismo sucedería en caso de existir deflación.

En términos generales lo que podemos decir es que la deflación, a partir de la caída de los precios, lo que genera es un aumento del valor de la moneda. 

El principal ejemplo, y a su vez reciente, de un caso de deflación se dio en Japón. Entre el año 2008 y 2013, por diferentes circunstancias culturales, los precios de los productos en aquel país tendieron a disminuir durante todo ese proceso.

¿Cuáles son las características de la deflación? 

Las características de la deflación pueden ser múltiples, por ejemplo en Japón era una  cuestión principalmente cultural, pero por lo general se distinguen algunas corrientes a todas las deflaciones. 

En primer lugar se reduce la demanda de manera general. Reiteramos, no en un determinado sector sino en la industria en general. La baja en la demanda repercute, según la ley de oferta y demanda, directamente en los precios. Al venderse menos, los productos bajan su valor. 

La deflación genera que las propias empresas vendan menos, ya que la demanda disminuye. Esto produce menores ganancias y beneficios para las compañías. Lo que decanta en despidos. Si esto se traslada a más de una industria estamos ante un problema.

La que termina siendo la característica principal de la deflación es el aumento del valor de una moneda. Debido a que los precios disminuyen, lo que aumenta es la capacidad de compra con esa determinada moneda. 

¿Cuándo se da la deflación? 

La deflación puede producirse por diversos motivos, pero principalmente podemos citar dos circunstancias. Ambas ligadas a la ley de oferta y demanda. En ambos casos el síntoma es el mismo: la oferta es mayor que la demanda.

Por un lado puede generarse deflación cuando la demanda se reduce. Es decir, cuando en la economía de un país el nivel de demanda general baja. Cuando esto sucede, los precios indefectiblemente caen y se genera deflación.

A sí mismo puede suceder otra cosa con las mismas consecuencias. Que la oferta resulte excesiva. O sea, cuándo se genera un aumento de la oferta que supera ampliamente la capacidad de compra general. Nuevamente estaremos ante un caso de deflación.

¿Por qué es mala la deflación? 

Si bien puede parecer que la deflación es algo bueno, ya que genera que los precios bajen, esto no lo es. Resulta extraño, pero que los productos sean más accesibles no es un buen síntoma para la economía de un país. 

En primer lugar, la deflación genera un clima especulativo entre los consumidores. Ya que se entiende que, como los valores caen, es conveniente esperar para que los precios bajen y comprar más barato. Esto es una clara desincentivación del consumo.

En el mismo sentido especulativo, como el valor de la moneda tiende a aumentar, conviene ahorrar antes que gastar. De esta manera el dinero que hoy se tiene valdrá más en el futuro que en el presente. Por eso resulta más conveniente guardarlo.

Al crecer el valor de la moneda, lo que también aumenta son los valores de las deudas. Claro, si tengo una deuda en la moneda que tiende a crecer en valor, al poco tiempo estará será más grande porque el precio de la moneda habrá crecido.

Como las empresas venden menos, debido a la caída en el consumo, obtienen menos ganancias. Esto genera despidos. Lo que produce que el desempleo tienda a crecer. De esta manera, entre la baja del consumo por la deflación y el aumento del desempleo, puede tener resultados pésimos.

¿Cómo se corrige la deflación? 

La deflación se corrige básicamente con políticas públicas. La forma más eficiente es a través de la emisión monetaria. La emisión por naturaleza produce una depreciación en el valor de la moneda, ya que aumenta su oferta. A su vez, por el mismo motivo, tiende a generar inflación.

A su vez se pueden generar políticas de incentivo al consumo, como bajas de impuestos o aumento del gasto público. De esta manera se generará una política monetaria expansiva que generará más consumo en la población.

¿Qué es peor la inflación o la deflación?

La deflación y la inflación son dos caras de la misma moneda. Ambas producen graves problemas a las economías nacionales, principalmente cuando estas se salen del control y se disparan.

Cabe aclarar que la inflación y la deflación son dos procesos inversos sobre una moneda. La primera genera que el valor del dinero se deprecie y los precios aumenten. Mientras que la otra es lo contrario, el valor del dinero aumenta y los precios disminuyen.

Es más frecuente que los países vivan con índices inflacionarios año a año. Si esto se controla y se puede equiparar el valor de los salarios para mantener el consumo, no deberá generar mayores problemas al país. Caso contrario cuando la inflación genera aumentos grandes de los precios.

Por otro lado, la deflación, si bien más infrecuente, puede generar cuestiones devastadoras para las economías nacionales. Ya que la baja del consumo derivará en desempleo y menores posibilidades de consumo.

Pero, cabe decir, que si el estado busca solucionar alguno de estos problemas económicos, resulta más fácil la deflación que la inflación.