Ley de Say: ¿Qué es y para qué sirve?

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La Ley de Say implica un estatuto de reciprocidad en las leyes económicas; es decir, que un producto determinado al momento de circular en el mercado, a su vez, abre la puerta para otros mercados por todo su valor y para que este dinero no permanezca improductivo en las manos del productor u es por esto que la ley sostiene que cada oferta genera su propia demanda. 

Para saber más sobre esta ley y su creador, no dejes de leer este artículo. 

¿Qué es la Ley de Say?

La Ley de Say es un principio acuñado por Jean Baptiste Say, también conocida como Ley de los Mercados; y sostiene que cada toda oferta mercantil origina su propia demanda y cualquier desequilibrio que suceda es solo un proceso temporal.  

¿Quién propuso la Ley de Say?

Quien propuso la Ley de los Mercados fue Jean Baptiste Say, un economista francés, que realizó seguimiento a lo propuesto por Adama Smith pero aportándole su parte de originalidad.

En oposición a lo propuesto por Smith o a otro economista como David Ricardo, Say encontraba que en la reflexión sobre su teoría, esta se oponía a la teoría del valor del trabajo, en la que se exponía que la forma más eficiente de medir el valor de trabajo era a través de la medición de horas del mismo.

En definitiva, el valor de un bien, está supeditado por la utilidad que las personas puedan otorgarle a este bien; esto quiere decir, que el valor que se le otorga a un objeto es subjetivo. 

¿Cuándo y por qué surgió la Ley de Say?

La reconocida Ley de los Mercados (Loi des débouchés) retomada en la obra “El catecismo de la economía política” sostiene que: “los productos, en última instancia se intercambian por otros productos.” 

Esta ley se conoció luego como Ley de Say y se construyó como un principio fundamental para la economía clásica, adoptada como la contribución más significativa en el pensamiento económico. 

Su principio esencial es que antes de que origine una demanda de productos, es necesario haber producido con anterioridad otros bienes para realizar un intercambio por aquellos bienes que se desean (esta acción implica un movimiento de causa-efecto de oferta y demanda) y finaliza con que el mercado sufre de ciertas interferencias cuando se dan periodos de sobreconsumo y sobreproducción, como una respuesta natural a este suceso.   

Los movimientos o interrupciones dentro de la actividad de producción serán consecuencia de acciones externas como guerras o temporada de malas cosechas o medidas gubernamentales que perjudiquen la actividad económica, como la suba de impuestos.

Sin embargo, Thomas Malthus, Sismondi y luego Keynes, propusieron ciertas críticas a través del argumento de que era muy posible que se produjera un atesoramiento, a lo que Say respondió que el atesoramiento no tenía tanta importancia.   

¿Por qué es importante entender la Ley de Say?

La importancia de entender sobre la Ley de Say es que le otorga valor al papel del empresario y a su vez, establece una diferencia con el rol del propietario del capital, y a su vez, hace hincapié en la relevancia de los derechos de propiedad para impulsar el crecimiento económico.

Ejemplo de Ley de Say

Un ejemplo a través del cual se puede graficar la Ley de Say es cuando ocurre un exceso en cuanto a ofertas inmobiliarias; esto implica un crecimiento en la oferta de otros bienes o servicios en el circuito de otros mercados. 

Esto es el indicio de que las crisis económicas no se originan por un exceso desmedido de oferta o sobreproducción sino a un desfase entre los mercados. 

¿Qué quiere decir que la oferta crea su propia demanda según la Ley de Say?

  • El principio que sostiene las bases de la Ley de Say es aquel que dice que cada oferta crea su propia demanda; aquí te explicamos a qué se hace referencia mediante esta afirmación. 
  • A mayor producción y más variada, mayor será la demanda y por lo tanto, mayor la cantidad de mercados abiertos a ese producto. 
  • Una producción próspera incide en beneficios tanto generales como individuales. Es decir que si a una persona le va bien, a los demás también. Por lo que sí a una empresa o negocio le va bien, esto impulsará a las demás a seguir el mismo camino. 
  • Las importaciones no atentan con la producción local ya que primeramente tuviste que haber exportado para poder importar
  • Un gobierno con buenas políticas, es un gobierno que en definitiva incentiva la producción; mientras que un gobierno con malas políticas incentiva al consumo.

Por lo tanto, el consumo implica la apertura de nuevos mercados y su crecimiento, mientras que el consumo, los destruye.