Trazabilidad: ¿Qué es y para qué sirve?

Indicadores de Compromiso (IOC): ¿Qué es y para qué sirve?

Hoy en día es cada vez más importante conocer la procedencia de todos los componentes de aquellos productos que se consumen. Principalmente en alimentos y productos farmacológicos. 

A este proceso se lo llama trazabilidad. Consiste en poder desglosar al máximo el recorrido realizado por los componentes del producto adquirido. Es una herramienta para conocer que es lo que se ha comprado y para comprobar la calidad del producto.

En la siguiente nota veremos qué es la trazabilidad, cómo funciona en una empresa, cuáles son los requisitos establecidos, qué es una carta de trazabilidad, cuáles pueden ser otras funciones y mucho más.

¿De qué se trata la trazabilidad? 

Trazabilidad es una palabra que deriva del inglés. Proviene del vocablo “trace”. Suele aparecer en su idioma original cuando se busca algo por correo, acompañado de otra palabra: track. Track & Trace. 

El proceso de trazabilidad es el mismo que se da en el correo. Rastrear la ruta del producto. En el correo cuando nos dan el número de seguimiento, podemos acompañar el recorrido del paquete. Algo similar sucede con la trazabilidad en otros aspectos.

La trazabilidad es la posibilidad de seguir la cadena de producción que finaliza en el bien que se tiene en las manos. Es decir, de conocer todos los pasos previos, ya sea de distribución o de producción de sus componentes.

Es un sistema que facilita la información para conocer la procedencia y el recorrido de un bien determinado. Esto se genera a través del uso de herramientas que están estipuladas y que deben ser respetadas, ya que están reglamentadas.

Esta reglamentación lo que genera es que la trazabilidad se homogenea. Es decir, que el sistema utilizado sea similar en todos los casos y facilite tanto su producción como su lectura por parte de un consumidor.

Este proceso facilita la identificación en producción de un determinado bien. A su vez, brinda otras informaciones: procedencia, lote, mecanismos de producción y su destino de comercialización. 

El proceso de trazabilidad ha mejorado en los últimos años gracias al avance de la tecnología. Esto se debe a que se apoya, principalmente, en herramientas como la RFID y en otras tecnologías como plataformas virtuales.

¿Cómo es la trazabilidad en una empresa?

La trazabilidad en los últimos años no es algo que las empresas puedan elegir. Es una obligación y está reglamentado en la mayoría de los países. Esto se debe a que, en los últimos tiempos, se ha considerado a la información un derecho del consumidor.

En otras palabras, que el usuario o consumidor tiene el derecho de conocer cómo está compuesto, por quién, dónde, cuál es el número de lote o serie y que modificaciones ha sufrido en la cadena productiva aquello que ha adquirido.

Las empresas que más se deben a la trazabilidad son aquellas vinculadas a la farmacéutica y a la alimentación. La información debe ser clara y estar disponible para su consulta, tanto para el cliente como para los organismos estatales. 

Ejemplos 

Un ejemplo claro está en los alimentos. En el reverso de los paquetes debe detallarse de forma clara y comprensible todo el recorrido realizado por el producto hasta llegar a las manos del consumidor.

¿Cuáles son los requisitos para la matriz de trazabilidad? 

Los requisitos varían según el sector empresarial en que se desarrolle la empresa. La norma ISO 9001 es la encargada de regular las producciones y la calidad de aquello que se produce. 

Así mismo dentro del sector alimenticio los requisitos se endurecen. Tanto a nivel europeo como americano, es necesario que la empresa marque el rastro del producto en todas sus funciones productivas.

Lo mismo sucede con el sector farmacéutico. Los países tienen reglas y leyes que impiden a las empresas ocultar la procedencia, tanto de los productos intervinientes, como de los procesos químicos llevados a cabo con los productos. 

¿Qué es una carta de trazabilidad? 

La carta de trazabilidad es la hoja de ruta o el mapa del producto. Es lo que permite seguir el camino y conocer los procesos que intervinieron la producción y los productos o materias primas que lo conformaron.

La carta de trazabilidad permite conocer datos básicos del producto:

  • Qué
  • Cuándo
  • Dónde
  • Porque

¿Qué tipos de trazabilidad hay? 

Existen tres tipos de trazabilidades:

  • Trazabilidad ascendente: es la que brinda la posibilidad de acceder a la información sobre los orígenes de las materias primas que componen el producto. Pero no solo eso. También a qué procesos productivos fue sometido el producto y cuándo.
  • Trazabilidad de procesos: En este caso el foco está puesto en las diferentes transformaciones que sufre el producto hasta llegar a su finalización. Es decir, qué materias primas fueron utilizadas, cuántas, en qué procesos y cómo se llega al producto final. Toda esta información debe estar detallada. 
  • Trazabilidad descendente: En este caso no se tiene en cuenta la producción sino la distribución. Es decir: todo lo que sucede luego de que el producto sale de la fábrica. Cuándo salió, cuál es el lote, por qué empresas de almacenamiento pasó, quién lo distribuyó, etcétera.

¿Qué aplicaciones de trazabilidad hay? 

La trazabilidad es un proceso que se realiza en diferentes campos de la industria y de las empresas. Es decir, no es solo algo reglamentado y exclusivo de la comercialización de alimentos o productos farmacológicos. 

La trazabilidad es una herramienta fundamental en el envío de paquetes tanto a nivel local como a nivel internacional. Es aquello que permite conocer todo el camino y el recorrido del producto hasta llegar a las manos de su destinatario.

Pero también tiene otros usos en diferentes industrias. Es muy utilizado tanto en el sector sanitario, como en el farmacéutico, como en la industria automotriz, como en la industria alimentaria. 

¿Cómo saber la trazabilidad de un producto?

La trazabilidad de los productos debe estar indicada en el envase o en el paquete. En ella se debe indicar, como se dijo previamente, qué, cuándo, dónde y porqué.

Es decir, qué productos lo componen, cuándo fue realizado, dónde se hicieron las distintas transformaciones químicas y porqué se realizaron.